miércoles, 26 de diciembre de 2007

No puedo soportar esa lluvia, es un dulce-dolor


Un día, te levantas, no sabes por qué, pero despiertas en tu cama, no es la de cada día, es la tuya. Dónde dormías de pequeña. Abres la ventana, y el olor que respiras se te mete por el cuerpo, no entiendes muy bien por qué te ocurre pero una lágrima aparece en tu mejilla.
Sientes la necesidad de llorar, de ponerte más triste, es una tristeza extraña, una tristeza que te causa felicidad, es un dulce dolor.
Decides tumbarte en la cama, dejar la ventana abierta, que el olor a campo y a tierra mojada siga penetrando tu cuerpo, pones ese disco que solía hacerte llorar, el que siempre oías, y sin darte cuenta, sin necesidad de poner antiguas grabaciones en video, el pasado se te cae encima, cómo pesa, cómo duele, cómo agrada. Quieres volver, y puedes. Cierras los ojos y lo consigues, pero momentaneamente, es un viaje que aturde.
Por la ventana entra una ola de frío húmedo, empieza a llover, pero ya no huele a tierra mojada, huele a pasado, llueve pasado.

1 comentario:

Inés Mena dijo...

Hola :D!!!estaba por aquí aburrida, luchando para no quedarme dormida mientras leía La Celestina :p, y se me ha ocurrido visitar tu blog :D Aunque no me da mucho tiempo porque me tengo que ir ya, volveré pronto por este mundo!!^^ Por ahora...Qué bonita la entrada!!!!!!!:D (K)!!!